Nuestro
Credo
¡Oh San Ramón misericordioso, ayuda a este pobre mortal
en pena! Tu que eres todo gracia y nobleza; tu que eres protector de los
que sufrimos discapacidad para el armado atiende a nuestras súplicas
y acude presuroso a nuestro llamado. Tú que eres nuestra luz; tú
que eres nuestro guía aligera nuestra carga por este mundo imperfecto
del cual somos sólo un elemento más de esa terrible imperfección.
Haznos partícipes de tu bondad y gracia divina ahora y en la hora
de nuestro armado.
Amén.
Recen este credo antes de empezar una maqueta y envíen quince
copias en los próximos quince minutos a sus conocidos. No percibirán
ningún cambio en sus habilidades, pero les será muy útil
para pasar un rato distraidos y para robarle el tiempo a sus amigos como
lo estoy haciendo yo con ustedes con este montón de estupideces.
Ramón, en serio, por algo te beatificamos, felicidades.
Hugo Mayo